Buddha Passion, Tan Dun

hace 2 días · Actualizado hace 18 horas

Estrenada en Dresde en 2018, la Pasión de Buda de Tan Dun es una monumental obra que fusiona tradiciones musicales como la ópera occidental y china, la música clásica y la popular asiática. Sus seis episodios —inspirados en los enigmáticos murales milenarios de Dunhuang, en la provincia de Gansu— conforman un suntuoso lienzo musical que incluye cuatro solistas, dos cantantes de música folclórica y popular y dos coros, además de una orquesta sinfónica enriquecida con instrumentos tradicionales chinos y una nutrida sección de percusión. Efusivo y espiritual, mezcla de teatro y ritual, este singular oratorio promete ser uno de los hitos de la temporada.
(OCNE, Libro temporada 24/25)

Orquestación: 3 flautas (2 = flauta alta, 3 = flautín), 2 oboes, corno inglés, 2 clarinetes, clarinete bajo, 2 fagotes, contrafagot, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (bombo), campanas de vaca, címbalo de choque, campanas de dedo, címbalos de dedo, bloques de pescado, flexatona, glockenspiel, címbalos chinos, tambor chino, marimba, árbol de marca, tambores paigu, toms rotos, slapstick, campanas de trineo, gong pequeño, tambor de lazo, par de piedras, platillos suspendidos, tam-tam, platillos dobles tibetanos, cuenco tibetano, triángulo, campanas tubulares, vibráfono, cuenco de agua con soporte, colador y vasos de plástico, teléfono de agua, bloques de madera), celesta, arpa, cuerdas, antigua pipa fantástica, cuarteto vocal solista, intérpretes indígenas femeninos y masculinos, coro infantil y coro mixto.

La génesis de la obra se remonta a 2012, cuando Tan Dun viajó a Dunhuang, en la provincia china de Gansu, para estudiar los manuscritos musicales de las cuevas de Mogao, un enclave esencial de la Ruta de la Seda que funcionó durante siglos como centro de culto y aprendizaje budista. Durante dos años, el compositor exploró los santuarios excavados en el acantilado y examinó detenidamente los murales de sus cuevas, donde identificó cientos de instrumentos vernáculos representados en las pinturas. Para "escuchar aquellos frescos milenarios", mandó fabricar réplicas de instrumentos de la dinastía Tang —como el chiba (flauta), el bili (oboe de caña) y el sheng (órgano de boca)—, incorporando así una paleta tímbrica ancestral a su partitura. Esta investigación musicológica y espiritual se traduce en una obra donde los sonidos de Dunhuang dialogan con cánticos inspirados en las enseñanzas de Buda sobre el amor, el perdón, el sacrificio y la salvación.

La estructura de Buddha Passion sigue un recorrido espiritual en seis actos, cada uno cerrado por una "Oda a la Compasión" basada en textos de figuras clave del budismo chino, como el maestro Hsing Yun o el patriarca Huineng. La obra comienza con un prólogo titulado Nirvana, donde un mural de Dunhuang muestra a Buda reclinado; los discípulos que lloran su tránsito cobran vida y emergen de la pintura para iniciar la narración.

En el Acto I: El Árbol Bodhi, el Principito encuentra un pájaro muerto y, desolado, pregunta cómo aliviar su dolor. Una voz celestial —el Mantra— le enseña que todas las vidas tienen igual valor, y que solo ofreciendo su cuerpo entero en sacrificio podrá alcanzar el equilibrio. Al hacerlo, el Príncipe alcanza la iluminación bajo el árbol Bodhi y se convierte en Buda, mientras el pájaro revive y se identifica como el "Pájaro de Todas las Vidas". La oda que cierra este acto proclama: "Los hombres amarán a todas las criaturas, y todo vivirá en armonía".

El Acto II: La Cierva de Nueve Colores narra una fábula sobre la traición y el karma. La hermosa cierva salva a un hombre de ahogarse, quien promete no revelar su paradero. Sin embargo, tentado por la recompensa que ofrece el Rey, el hombre traiciona a su salvadora. La cierva, apuñalada, clama a Buda antes de morir. Al descubrir la verdad, el Rey y sus guardias lloran de arrepentimiento, mientras el traidor recibe su castigo: muere lentamente junto al cuerpo de la cierva. La Oda a la Compasión: Karma subraya que el egoísmo y la codicia conducen inevitablemente a la perdición.

En el Acto III: Mil Brazos y Mil Ojos, Miaoshan, hija del Emperador, ofrece sus ojos y brazos para salvar a una madre moribunda. Su sacrificio la transforma en el Bodhisattva de los Mil Brazos y Mil Ojos, símbolo de compasión universal cuyos brazos acarician las heridas humanas y cuyos ojos velan por nuestro sufrimiento. La oda que sigue celebra un sacrificio "mayor que el más profundo océano, mayor que la más alta cima".

Tras el intermedio, el Acto IV: Jardín Zen traslada la acción al monte Songshan, donde el Maestro Hongren enseña a sus discípulos a "escuchar los sonidos en el silencio". Un leñador —el futuro patriarca Huineng— desafía las concepciones tradicionales del zen y entabla con el Maestro un debate filosófico sobre la naturaleza de la mente. La Oda a la Compasión: Sueños Zen se eleva entre sonidos de agua, viento y piedra, evocando la esencia introspectiva y libre del pensamiento zen.

El Acto V: El Sutra del Corazón sitúa la acción en el desierto de las Montañas Llameantes, bajo un eclipse solar. El monje trovador Kongxian encuentra a Nina, una mujer occidental agonizante que viaja por la Ruta de la Seda para llevar gusanos de seda a su tierra. Tras un encuentro conmovedor en el que ambos se abrazan para sobrevivir al frío, Nina muere. Los monjes entonan entonces el Sutra del Corazón, traducido al chino por el maestro Xuanzang en el siglo VII, un texto fundamental del budismo mahayana que proclama la vacuidad de todas las formas y la liberación del sufrimiento mediante la sabiduría trascendente.

El Acto VI: Nirvana cierra la obra con la despedida de Buda. Ante la pregunta de sus discípulos —"¿Eres Dios?"—, Buda responde con serenidad: "No. Estoy... despierto". Al entrar en el Nirvana, el sol y la luna desaparecen, las montañas y los ríos se estremecen, y todo queda en oscuridad. Las campanas resuenan mientras se eleva la Oda a la Compasión: La Luz del Despertar, que proclama la armonía entre Cielo, Tierra y Humanidad.

Musicalmente, Buddha Passion requiere una orquesta occidental ampliada —con una sección de percusión extensa que incluye gongs, tambores chinos, cuencos tibetanos, piedras y agua— junto a instrumentos tradicionales chinos como la pipa fantástica (ejecutada por una bailarina-solista que recrea la postura acrobática de los murales) y el xiqin (cordófono frotado). Las fuerzas vocales incluyen un cuarteto solista, cantantes de música tradicional centroasiática, coro infantil y coro mixto multitudinario, creando una textura sonora que refleja la diversidad cultural de la Ruta de la Seda.

La producción de la Orquesta y Coro Nacionales de España en mayo de 2026, dirigida por el propio Tan Dun junto a Miguel Ángel García Cañamero, reúne a un elenco internacional de solistas y artistas especializados en técnicas vocales y instrumentales tradicionales. Esta puesta en escena no solo celebra una obra maestra del sincretismo musical, sino que invita al público a reflexionar sobre valores universales —compasión, igualdad, sacrificio, no-violencia— aplicables a cualquier contexto cultural o espiritual.

En definitiva, Buddha Passion es mucho más que una obra musical: es un viaje sensorial y filosófico que, a través de la fusión de tradiciones, nos recuerda que "la frontera entre lo cotidiano y lo sagrado se desvanece al contacto con los elementos de la naturaleza". Como escribió Tan Dun: "Los hombres amarán a todas las criaturas, y todo vivirá en armonía".

Enlace al programa de mano
Reseña de Scherzo
Reseña de Platea

Este concierto se engloba en la línea temática «Lugares e historias» de la temporada, que explora cómo la música transforma espacios reales e imaginarios en escenarios sonoros tras recorrer, en conciertos anteriores, los paisajes rurales de EEUU con la 'Primavera Apalache' de Copland, los rincones de la Ciudad Eterna en 'Fuentes de Roma' y 'Pinos de Roma' de Respighi y la Granada evocada por Falla en 'Noches en los jardines de España'.

Más sobre esto

Subir